martes, 4 de diciembre de 2018

Estamos de celebración!!




El grupo de oración Kelaía, comenzó con la llamada del Señor en el corazón de dos personas y cumplió el mes pasado (noviembre) tres años.
Hoy el grupo de personas asistentes es mayor.... pues el Señor ha tocado muchos corazones, provenientes de diversos lugares del mundo.
Felicidades Grupo Kelaía!! seguid siendo guiados por el Santo Espíritu!!

lunes, 19 de noviembre de 2018

UNA ORACIÓN ANIMADA POR LA FE, LA ESPERANZA Y EL AMOR

La idea que vamos a desarrollar ahora es sencilla, pero muy importante, y puede proporcionarnos valiosos puntos de referencia para nuestro camino, en particular para hacer frente a las dificultades que se pueden encontrar en la vida de oración: nuestra oración será buena y fecunda si se fundamente en la fe, la esperanza y el amor. Debe apoyarse sobre las tres «virtudes teologales», que destacan en la Escritura (en particular en la doctrina de san Pablo) porque en ellas reside el dinamismo fundamental de la vida cristiana.
Cuando decidimos hacer una rato de oración personal, podemos hacerlo de varias maneras: meditar un texto de la Escritura, recitar lentamente un salmo, dialogar libremente con el Señor, dejar que nuestro corazón cante, rezar el rosario o utilizar otra forma de oración repetitiva, quedarnos ante el Señor sin decir nada en una actitud de simple disponibilidad o adoración, etc. Volveremos más adelante sobre estas diferentes posibilidades, que somos muy libres de utilizar según nos convenga.
Lo esencial, sin embargo, no es emplear tal o cual método, sino verificar cuáles son las disposiciones profundas de nuestro corazón cuando oramos. Son estas disposiciones íntimas, y no una técnica o una fórmula particular, las que garantizan la fecundidad de la vida de oración.
Lo que importa a fin de cuentas es que, cuando nos ponemos a orar, cuando utilizamos uno y otro procedimiento, todo se apoye en disposiciones interiores de fe, esperanza y amor.
Jacques Philippe- La oración camino del amor

sábado, 10 de noviembre de 2018

Llegó una pobre viuda. Por Raniero Cantalamessa,10 noviembre 2018

1 R 17, 10-16

Hebreos 9, 24-28
Marcos 12, 38-44


Un día, estando frente al arca del tesoro del templo, Jesús observa a los que allí echan limosnas. Se fija en una viuda pobre que deposita allí todo cuanto tiene: dos moneditas, o sea, la cuarta parte de un as. Entonces, se vuelve a sus discípulos y dice: «Os digo en verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba; ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir».
Podemos llamar a este domingo el «domingo de las viudas». También en la primera lectura se relata a historia de una viuda: la viuda de Sarepta que se priva de todo cuanto tiene (un puñado de harina y algo de aceite) para dar de comer al profeta Elías.
Es una buena ocasión para dedicar nuestra atención a las viudas y, naturalmente, también a los viudos de hoy. Si la Biblia habla con tanta frecuencia de las viudas y jamás de los viudos es porque en la sociedad antigua la mujer que se quedaba sola está en mucha mayor desventaja que el hombre que se queda solo. Actualmente no existe gran diferencia entre ambos; es más, dicen que la mujer que se queda sola se las arregla, en general, mejor que el hombre en la misma situación.
Desearía, en esta ocasión, aludir a un tema que interesa vitalmente no sólo a los viudos y viudas, sino a todos los casados, y que es particularmente actual en este mes de difuntos. La muerte del cónyuge, que marca el final legal de un matrimonio, ¿indica también el final total de toda comunión? ¿Queda algo en el cielo del vínculo que unió tan estrechamente a dos personas en la tierra, o en cambio todo se olvidará al cruzar el umbral de la vida eterna?
Un día algunos saduceos presentaron a Jesús el caso límite de una mujer que había sido sucesivamente esposa de siete hermanos, y le preguntaron de quién sería mujer tras la resurrección de los muertos. Jesús respondió: «Cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas maridos, sino que serán como ángeles en los cielos» (Marcos 12, 25). Interpretando de manera errónea esta frase de Cristo, algunos han sostenido que el matrimonio no tiene ninguna continuidad en el cielo. Pero con esta frase Jesús rechaza la idea caricaturesca que los saduceos presentan del más allá, como si fuera una sencilla continuación de las relaciones terrenas entre los cónyuges; no excluye que ellos puedan reencontrar, en Dios, el vínculo que les unió en la tierra.
De acuerdo con esta perspectiva, el matrimonio no termina del todo con la muerte, sino que es transfigurado, espiritualizado, sustraído a todos aquellos límites que marcan la vida en la tierra, como, por lo demás, no se olvidan los vínculos existentes entre padres e hijos, o entre amigos. En un prefacio de difuntos, la liturgia proclama: «La vida no termina, sino que se transforma». También el matrimonio, que es parte de la vida, es transfigurado, no suprimido.
Pero ¿qué decir a quienes tuvieron una experiencia negativa, de incomprensión y de sufrimiento, en el matrimonio terreno? ¿No es para ellos motivo de temor, en vez de consuelo, la idea de que el vínculo no se rompa ni con la muerte? No, porque en el paso del tiempo a la eternidad el bien permanece, el mal cae. El amor que les unió, tal vez hasta por poco tiempo, permanece; los defectos, las incomprensiones, los sufrimientos que se infligieron recíprocamente caen. Es más, este sufrimiento, aceptado con fe, se convertirá en gloria. Muchísimos cónyuges experimentarán sólo cuando se reúnan «en Dios» el amor verdadero entre sí y, con él, el gozo y la plenitud de la unión que no disfrutaron en la tierra. En Dios todo se entenderá, todo se excusará, todo se perdonará.
Se dirá: ¿y los que estuvieron legítimamente casados con varias personas? ¿Por ejemplo los viudos y las viudas que se vuelven a casar? (Fue el caso presentado a Jesús de los siete hermanos que habían tenido, sucesivamente, por esposa a la misma mujer). También para ellos debemos repetir lo mismo: lo que hubo de amor y donación auténtica con cada uno de los esposos o de las esposas que se tuvieron, siendo objetivamente un «bien» y viniendo de Dios, no se suprimirá. Allá arriba ya no habrá rivalidad en el amor o celos. Estas cosas no pertenecen al amor verdadero, sino a la limitación intrínseca de la criatura.

jueves, 1 de noviembre de 2018

San Juan Pablo II a los jóvenes

"Recordad que nunca estáis solos, que Cristo está con vosotros en el día a día de vuestras vidas. Él os ha llamado y escogido para vivir en la libertad de los hijos de Dios. Acudid a Él en la oración y en el amor. Pedidle que os conceda el valor y la fuerza para vivir siempre en libertad. Caminad con Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida." SJPII

miércoles, 31 de octubre de 2018

REGALO DE DIOS. Relación Hombre-Mujer en el plan de Dios



San Juan Pablo II ha desarrollado enormemente la espiritualidad conyugal, superando una tradición que ha venido marcando a la Iglesia y mantenía la dicotomía entre cuerpo y espíritu. Desde este punto de vista, había una entrega a Dios más perfecta –la de los consagrados- y otra entrega a Dios que era como “mal menor” –la vida matrimonial-. Durante mucho tiempo, el acto sexual era considerado bueno en cuanto que resultaba imprescindible para perpetuar la especie y para que surgieran nuevos consagrados. Todavía hoy sigue pesando esta tradicción y, cuando pedimos por las vocaciones, parece que nos refiriésemos fundamentalmente a las vocaciones sacerdotales. Estamos atisbando una nueva era en cuanto al matrimonio cristiano como camino de santidad, como proyecto de Dios.
«La sexualidad es un don precioso de Dios que está al servicio del amor».
Es un don para expresar una comunión profunda entre dos personas y la entrega de todo su ser en un compromiso recíproco y permanente. La sexualidad es una sirvienta al servicio del rey, que el amor.
Dios nos creó cuerpo y alma. Ambas realidades no pueden crecer por separado. Han de integrarse en una única realidad que forma un “yo”.
En esto consiste nuestro crecimiento. Ello implica: 
- Aceptar nuestro cuerpo. Amar nuestro cuerpo. Aprender a conocerlo y dominar la sexualidad en cuanto impulso meramente carnal.
- Aceptar nuestra historia, nuestro pasado, nuestras limitaciones, las circunstancias que no hemos podido elegir. Acoger nuestra humanidad.
- Desear crecer íntegramente, pues somos cuerpo, mente y espíritu.
- Aceptar que tenemos una vida que implica libertad para elegir opciones diferentes.
- Sentirnos parte de una comunidad y no sólo individuos aislados. Sentido de pertenencia.

Por eso decimos que la sexualidad es un don doloroso en cuanto lleva consigo el sufrimiento que hace crecer y madurar afectivamente a la persona.
Estamos planteando una actitud contracultural, en una época en la que la sexualidad está totalmente trivializada por los medios de comunicación. Los niños y jóvenes reciben hoy el espejismo de una sexualidad fácil, sin responsabilidades y desvinculada de un compromiso con el otro, separada de la fecundidad. La sexualidad vivida de esta manera inconsciente, lleva a la decepción, al aislamiento, a la frustración y a la manipulación de la persona en cuanto que es usada como objeto de placer.
FAMILIA,
¡Sé lo que eres!
COMUNIDADE CANÁ

domingo, 28 de octubre de 2018

Encuentro Nacional de Jóvenes de la RCC 2018


¡¡INSCRIPCIONES ABIERTAS!!

Ya está aquí el ENJ (sí, ya no es ENC), ¡nuestro 


encuentro más esperado! Tenemos muchas ganas de 

veros a todos.

Madrid, 400 jóvenes, experiencias, amistades, 


novedad... 

¡Apúntate ya!

www.rccejovenes.es
 

sábado, 27 de octubre de 2018

LA INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO



La invocación al Espíritu Santo: Un bautismo en el Espíritu, una nueva Efusión


La Iglesia nos invita a implorar todos los días al Espíritu Santo... 
La forma tradicional para pedir el Espíritu Santo es invocar al Padre por medio de Cristo nuestro Señor, para que nos dé al Espíritu Consolador.

Jesús insiste en esta petición en su Nombre en el momento mismo en que promete el don del Espíritu de Verdad. Pero la oración más sencilla y la más directa es también la más tradicional: “Ven, Espíritu Santo”. (CIC 2670-2671)

“La efusión del Espíritu, es la experiencia típica que distingue el camino propuesto a los miembros de vuestros grupos y comunidades. Deseo de corazón que la Renovación en el espíritu sea en la Iglesia un verdadero gimnasio de oración y ascesis, de virtud y santidad... No os canséis de invocar con ferviente insistencia: ¡Ven, Espíritu Santo!¡Ven!¡Ven!”. (S.S. Juan Pablo II carta a Renovación 14 de marzo de 2002).

“Un “Bautismo en el Espíritu Santo” es la invasión del Espíritu Santo en el corazón del hombre unida al don de la experiencia consciente que el hombre alcance de estar lleno del Espíritu...esa Efusión del Espíritu se realiza de diferentes maneras... a través de la oración de fe que hace un grupo de personas..”. (Estatutos equipo nacional de RCCES, México 1997).

“Un Bautismo en el Espíritu Santo no es un sacramento, pero está relacionado con ellos, principalmente renueva de alguna forma las gracias recibidas en la iniciación cristiana.
La efectividad del Bautismo en el Espíritu en reactivar el Bautismo (sacramento de iniciación) consiste en: finalmente el hombre pone su parte -hace una elección de fe, preparada en el arrepentimiento- que le permite a Dios hacerlo libre y emanar toda su fortaleza. El don de Dios es finalmente “desatado” y el Espíritu puede fluir como una fragancia en la vida cristiana” (R.P. Raniero Cantalamesa, OFM Cap. Predicador de la casa Pontificia desde 1980).

miércoles, 24 de octubre de 2018

PASOS PARA HACER UN ESTUDIO BIBLICO


Si te has decidido ha comenzar tu estudio de la biblia, estas diez preguntas te pueden ayudar, es un método sencillo y fácil que te llevará por el camino de la santidad.


1. ¿Cuál es el tema general de este pasaje?
2. ¿Cuál es la lección principal que el pasaje enseña?
3. ¿Cuál es, para mí, el versículo más inspirador en este pasaje?
4. ¿Qué enseña este pasaje acerca de Dios?
5. ¿Encuentro en el pasaje algún ejemplo que debo seguir?
6. ¿Señala el pasaje algún pecado que yo debo confesar?
7. ¿Hallo en este pasaje algún error que debo evitar?
8. ¿Presenta el pasaje algún deber que necesito cumplir?
9. ¿Contiene el pasaje alguna promesa que debo reclamar?
10. ¿Consigna el pasaje alguna oración que debo hacer mía?



lunes, 22 de octubre de 2018

Formas de inclinar el cuerpo en la misa




En el rito romano actual hay dos clases de inclinación: de cuerpo o profunda, y de cabeza.
A) La inclinación profunda se hace doblando todo el tronco superior, desde la cintura, hacia delante.
Esta inclinación se hace:
1.- Al altar, todos los que se acercan al presbiterio, o se retiran, o pasan delante.
2.- En la oración “Purifica mi corazón”, que se dice antes de proclamar el Evangelio, si lo dice el sacerdote; o el diácono mientras recibe la bendición antes de proclamarlo.
3.- En las palabras “Y por obra del Espíritu Santo…” del Credo.
4.- En la oración “Acepta, Señor, nuestro corazón contrito” durante el ofertorio.
5.- En el Canon Romano, durante las palabras “Te pedimos humildemente”.
6.- El sacerdote, además, debe pronunciar las palabras del Señor, durante la Consagración, haciendo una inclinación.
7.- Los acólitos hacen la inclinación antes de acercarse a prestarle un servicio al celebrante (acercarle el misal, lavarle las manos, ponerle la mitra)
8.- También se requiere la inclinación profunda al Obispo, antes y después de la incensación.
Además, habrá que hacerla cada vez que los distintos libros litúrgicos lo ordenan expresamente.
B) En la inclinación de cabeza, únicamente se mueve la cabeza desde el cuello, sin que se mueva el tronco.
La inclinación de cabeza se realiza cuando se mencionan las tres Personas Divinas a la vez (por ejemplo, en la primera parte del Gloria) el nombre de Jesús, el nombre de María o el santo en honor a quien se celebra la misa. Textualmente dice la Instrucción General del Misal Romano en el núm. 275: “La inclinación de cabeza se hace cuando se nombran al mismo tiempo las tres Divinas Personas, y al nombre de Jesús, de la bienaventurada Virgen María y del Santo en cuyo honor se celebra la Misa.”
Cuando concurren el nombre de la Virgen María o al santo del día junto con el nombre de Jesús (por ejemplo, en la Plegaria Eucarística I), se sugiere hacer más profunda la inclinación al nombre de Jesús.
En principio esto es una obligación de los celebrantes; pero la Instrucción no lo menciona como obligación única de los sacerdotes. Por tanto, creo que los fieles también podemos y debemos hacerlo, como un signo de reverencia al Nombre de Jesús y de María, y a la Trinidad, lo que además nos ayudará a estar más atentos.
En la forma extraordinaria, además de hacer una inclinación de cabeza ante los nombres de Jesús, de María, del santo del día, o al mencionar juntas a las tres Personas Divinas, tiene que hacerse también cuando se menciona el nombre del pontífice reinante.
Esta práctica la usa S.E.R Mons. Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia y secretario del papa emérito Benedicto XVI, aún cuando celebra conforme al nuevo misal. Eso se puede apreciar en el siguiente video de una misa en la que concelebra con el papa Francisco y que, al decir su nombre, inclina la cabeza.

Tomado de:  @liturgia.papal.1

jueves, 18 de octubre de 2018

Papa Francisco: La oración de alabanza es la oración de la alegría. Es la oración al Espíritu Santo que nos dona la gracia



Cuando realizamos nuestra oración personal debemos siempre comenzar con este tipo de oración, alabando y adorando a Dios por todas las cosas buenas y "las no tan buenas" con las que hemos contado en nuestra vida....



En la Biblia nosotros podemos encontrar muchas oraciones de alabanza y adoración a Dios. Estas, pueden definirse como oraciones centradas completamente en Dios y en las virtudes principales que lo caracterizan: su eterna majestad, señorío y gloria, su poder transformardor y sanador; su belleza y su amor paternal y protectos; su misericordia y su abundante gracia sobre los que lo aman.

Cuando realizamos nuestra oración personal debemos siempre comenzar con este tipo de oración, alabando y adorando a Dios por todas las cosas buenas y "las no tan buenas" con las que hemos contado en nuestra vida.

El Papa Francisco nos trae una reflexión acerca de nuestro modo de orar y nos dice que es fácil rezar para pedir gracias, mientras que es mucho más difícil la oración de alabanza, pero que es ésta, es la oración de la verdadera alegría y la que debemos siempre practicar

En una de sus homilías, el Santo Padre centró su reflexión en la Carta a los Efesios, en la que San Pablo eleva con alegría su bendición a Dios. Se trata de una oración de alabanza de una oración que nosotros no solemos hacer habitualmente: alabar a Dios. Se trata de pura gratuidad, que nos hace entrar en una gran alegría.

La oración de alabanza

Nosotros sabemos rezar muy bien cuando pedimos cosas, también cuando damos las gracias al Señor, pero la oración de alabanza es un poco más difícil: no es tan habitual alabar al Señor.

Y esto lo podemos sentir mejor cuando hacemos memoria de las cosas que el Señor ha hecho en nuestra vida: En Él, en Cristo, nos ha elegido antes de la creación del mundo.
¡Bendito seas Señor, porque tú me has elegido! Es la alegría de una cercanía paterna y tierna.

Así, la oración de alabanza nos lleva a esta alegría, a estar felices delante del Señor. ¡Hagamos un esfuerzo para reencontrarla!. Pero el punto de partida es precisamente hacer memoria de esta elección: "el Señor me ha elegido antes de la creación del mundo".

Él ya nos había elegido

Esto no se puede entender y tampoco se pude imaginar: que el Señor me haya conocido antes de la creación del mundo, que mi nombre estaba en el corazón del Señor. ¡Esta es la verdad! ¡Esta es la revelación!

Si nosotros no creemos esto no somos cristianos ¡eh! También este pensamiento llena de alegría nuestro corazón: ¡yo soy elegido! Y nos da seguridad".

Nuestro nombre está en el corazón de Dios, precisamente en las entrañas de Dios, como el niño está dentro de su madre. Esta es nuestra alegría de ser elegidos.

Es algo que no se puede entender sólo con la cabeza. Ni sólo con el corazón.


Para entender esto debemos entrar en el Misterio de Jesucristo. El Misterio de su Hijo amado:

"Él ha derramado su sangre en abundancia por nosotros, con toda sabiduría e inteligencia, haciéndonos conocer el misterio de su voluntad".

Y esta es una tercera actitud: entrar en el Misterio.
Cuando nosotros celebramos la Eucaristía, entramos en este Misterio, que no se puede entender totalmente:

"El Señor está vivo, está con nosotros, aquí, en su gloria, en su plenitud y dona otra vez su vida por nosotros. Esta actitud de entrar en el Misterio debemos aprenderlo cada día. El cristiano es una mujer, es un hombre, que se esfuerza para entrar en el Misterio. El Misterio no se puede controlar: es el Misterio. Yo entro".

¿Qué es la oración de alabanza?

La oración de alabanza es por tanto, y sobre todo, "oración de alegría", después "oración de memoria: "¡Pero cuánto ha hecho el Señor por mí! Con cuánta ternura me ha acompañado, cómo se ha abajado, se ha arrodillado como el padre que se arrodilla con el niño para hacerlo caminar".
Y finalmente, es la oración al Espíritu Santo que nos dona la gracia de entrar en el Misterio, sobre todo cuando celebramos la Eucaristía.

Tomado de:

sábado, 13 de octubre de 2018

Música Católica Contemporánea

Gozando de esta producción desde el pasado Encuentro de Músicos Católicos. Si aún no lo tienes, ¡no dudes en comprarlo! ¡No te arrepentirás!

Con La Voz del Desierto, Nico Montero, Brotes de Olivo, SMDani, Fray Nacho, Manu Escudero, Karolinns Cristiana, Kénosis, Axana, Valivan, Rogelio Cabado, Emilia Arija, Maite López, Jesús Cabello, Expresarte16, Jaime Olguín, Toño Casado, Padre Damián, Mariola Alcocer & D´Colores Band, Juan Susarte, Confia2, Martín Valverde, Ricardo Vargas, César Hidalgo, Unai Quirós, Toño Casado, FRESH Sánchez, Stelion, Alborada, Kairoi, José Olguín, Son By Four, IXCíS, Don José, Manolo Copé, 7 Días, Santafé Catholi Band, José Miguel Seguido, Black Soul, Fran Ros, Gaby And Company, Javi Sánchez, Marcelo Olima, María Olguín, Juan Peris, Roberto Vega, Rubén de Lis, Maite Zuazola, N.F.T.W. (Not From This World), Vali Olguín, Luis Alfredo Díaz.

#MusicaCatolica #YoApoyoMusicosCatolicos

HAY QUE PERDERSE... - testimonio de Marcelo Olima


miércoles, 10 de octubre de 2018

FORMACION EN AFECTIVIDAD Y SEXUALIDAD



El amor no es perfecto como las películas de Hollywood nos enseñan. El amor es un constante aprendizaje, es un camino que hay que ir haciendo paso a paso y lleno de obstáculos. Porque amar es hacerse vulnerable, es romper murallas y quitarse máscaras para poder llegar al otro y que el otro me conozca. Es ser y saberse amado a pesar de lo que somos, y amar aunque nos cueste el otro. 

Cuando eres vulnerable, entonces dejas lugar al amor.



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