sábado, 5 de enero de 2019

TALLERES PARA CUIDADORES DE PERSONAS DEPENDIENTES

Los talleres se impartirán durante 4 miercoles de 5 a 7 pm en las instalaciones de la iglesia de Santa María en Rubí (provincia de Barcelona) Son totalmente gratuitos pero es indispensable la inscripción previa y el compromiso de asistencia. Los interesados pueden inscribirse a través del siguiente formulario


sábado, 29 de diciembre de 2018

LA PALABRA, ARMA PARA EL COMBATE


Esta familiaridad con la Palabra de Dios es tanto más necesaria por cuanto es un arma esencial en el combate espiritual. En el sexto capítulo de la Carta a los Efesios, Pablo exhorta a sus destinatarios a emprender con confianza y valor la lucha que supone toda vida cristiana auténtica:


«Reconfortaos en el Señor y en la fuerza de su poder; revestíos con la armadura de Dios para que podáis resistir las insidias del diablo» (Ef 6, 10-11).

Pablo describirá un poco más adelante cuáles son las piezas de esta armadura de que hay que revestirse para «resistir en el día malo» y permanecer firme. La última que menciona, y no la menos importante, es «la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios».

Esto nos lleva a tomar conciencia más viva del lugar que ocupa la Escritura santa, como ayuda indispensable para atravesar las luchas y las pruebas de esta vida.

Es vital que nos podamos apoyar en la Sagrada Escritura durante nuestras luchas. El santo papa Juan Pablo II decía que un cristiano que no reza es un cristiano en peligro. Yo diría de manera análoga que un cristiano que no lee regularmente la Palabra de Dios es un cristiano en peligro. «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Dt 8, 3). Hay demasiada confusión en las mentalidades que nos rodean y en los discursos con que nos golpean los medios, y demasiada debilidad en nosotros, para que podamos prescindir de la fuerza que sacamos de la Biblia.

Jacques Philippe
La oración camino de amor

Tomado de facebook: Veni Creátor Santiago







jueves, 27 de diciembre de 2018

Fabrice Hadjadj: “Ya no se trata de tener fe para acercarse a Dios, sino para seguir siendo humanos”

"A comienzos del 2015, nuestro columnista Enrique García-Máiquez recomendaba en Misión al filósofo francés Fabrice Hadjadj como una lectura imprescindible. Aquel artículo titulado “La euforia de lo políticamente incorrecto” sembró el germen para que más católicos en España comenzaran a leerlo y encontraran en él a un gran pensador, capaz de hablar con genuina novedad de verdades tan viejas como el pecado original, añadiendo a cada idea una chispa provocadora, siempre con el ánimo de llevar a su interlocutor a Cristo Encarnado.
"Durante el congreso Mayo del 68: una época de cambios, un cambio de época, organizado por la UFV, charlamos con él durante la pausa del café. Este filósofo de origen judío, converso al cristianismo desde hace dos décadas, nunca contesta a las preguntas a la ligera. Pondera la respuesta en una pausa notoria y, entonces sí, responde de forma metódica, con sorprendente claridad. Su pasado le da licencia para mirar el mundo sin complejos. Creció en una familia de extrema izquierda de origen judío, en cuyo seno desarrolló un ateísmo anarquista. En 1998 comenzó a leer la Biblia para burlarse de ella y, en cambio, descubrió un “soplo” que cambió su vida. En su juventud llegó a plantearse no tener hijos, hoy es padre de ocho. Y junto a su alianza lleva un rosario de dedo. No extraña, por tanto, que este profeta de nuestro tiempo recuerde en uno de sus libros a Grignion de Montfort cuando decía que los apóstoles de los últimos tiempos serán devotos de la Virgen.
"Vivimos tiempos desconcertantes en los que a los padres de familia nos resulta difícil educar. ¿Qué hacer para mantener la calma?
"Nuestros tiempos son difíciles y dramáticos, pero nada originales. Desde los principios, el mundo ha sido así. La Biblia habla del pecado original y el Evangelio no anula el drama, lo exacerba y lo cumple: el Verbo se hizo carne y no es reconocido por los suyos; es crucificado. Incluso la Resurrección tiene lugar entre la incomprensión y el martirio de los discípulos. Afortunadamente, no estamos en una situación cómoda.
"¿Afortunadamente?
"La cultura consumista, del confort, nos hace rechazar los tiempos dramáticos. Uno de los grandes problemas de nuestro tiempo es que queremos abolir el drama, nos gustaría encontrar recetas para todo. Por ejemplo, el transhumanismo o la idea del sexo seguro son maneras de querer salir del drama. Sin embargo, el cristianismo no nos saca del drama: nos mete en él, iluminándolo desde dentro.

"Entonces, ¿cómo dar sentido a lo que ocurre a nuestro alrededor?
"Estamos en una realidad poshumanista que se caracteriza, primero, por la certeza de la extinción. Somos la primera generación que está segura de que la tierra es finita y nos preguntamos si podrá el hombre seguir viviendo en ella. Y, segundo, por la aceleración. Antes se daban cambios entre generaciones, hoy son intrageneracionales. Lo que caracteriza nuestra época es que ya no creemos en el progreso humano y moral, sino solo en la posibilidad de una mutación tecnológica. Esto crea una confusión enorme en todo el mundo, no solo en los cristianos. Si me apuras, los cristianos tendrían que ser los menos desconcertados, porque saben que el tiempo está contado.
"¿Son tiempos apocalípticos?
"Hay algo profundamente apocalíptico en esta época. Cuando se oye esta palabra pensamos en catástrofe y destrucción, pero apocalipsis quiere decir revelación. La catástrofe puede ser también reveladora. Hay un concepto interesante en francés: el despojo (dépouillement), por el que se te quitan las cosas, pero hace que aparezca el cuerpo desnudo. Hemos llegado a una época de tal desnudez de lo humano que nos hace ver la necesidad de creer en el Dios hecho hombre para seguir existiendo. Cada vez va a hacer más falta creer en ese Dios que ha creado y salvado lo humano a pesar de sus miserias. La urgencia de la fe se hace patente. Ya no se trata de tener fe para acercarse a Dios, sino para seguir siendo humanos.
"Uno de sus libros es La mística de los sexos; hoy la sexualidad es manoseada…
"La sexualidad es un misterio y, por tanto, está en el lado de las cosas que hay que respetar como misterio, como don original. Si manipulamos la sexualidad, si pretendemos entrar en un mundo postsexual, iremos hacia la pérdida de la transcendencia. Entramos en un paradigma tecnocrático. La llamada liberación sexual no ha liberado en nada a la sexualidad: ha querido liberarse de la sexualidad, pero, en realidad, se ha sometido a la tecnocracia: ya no hay más que un cuerpo que se convierte en medio de placer o en inversión a rentabilizar. Y podemos ir más lejos.
"Adelante, entonces.
"Al tocar el sexo, se toca la imagen de Dios. Hay un misterio trinitario en la sexualidad: varón y mujer son creados a imagen de la Trinidad. Pero ha habido una espiritualidad cristiana angelista que no consideraba la carne como algo espiritual; era clerical o monástica, y perdía de vista la espiritualidad laical y conyugal. El sexo es un lugar dramático que no llegamos a controlar. El problema es que los cristianos han olvidado esto y han caído en el moralismo, que es una cultura de la muerte por sí mismo.
¿Puede darnos un ejemplo? 

martes, 4 de diciembre de 2018

Estamos de celebración!!




El grupo de oración Kelaía, comenzó con la llamada del Señor en el corazón de dos personas y cumplió el mes pasado (noviembre) tres años.
Hoy el grupo de personas asistentes es mayor.... pues el Señor ha tocado muchos corazones, provenientes de diversos lugares del mundo.
Felicidades Grupo Kelaía!! seguid siendo guiados por el Santo Espíritu!!

lunes, 19 de noviembre de 2018

UNA ORACIÓN ANIMADA POR LA FE, LA ESPERANZA Y EL AMOR

La idea que vamos a desarrollar ahora es sencilla, pero muy importante, y puede proporcionarnos valiosos puntos de referencia para nuestro camino, en particular para hacer frente a las dificultades que se pueden encontrar en la vida de oración: nuestra oración será buena y fecunda si se fundamente en la fe, la esperanza y el amor. Debe apoyarse sobre las tres «virtudes teologales», que destacan en la Escritura (en particular en la doctrina de san Pablo) porque en ellas reside el dinamismo fundamental de la vida cristiana.
Cuando decidimos hacer una rato de oración personal, podemos hacerlo de varias maneras: meditar un texto de la Escritura, recitar lentamente un salmo, dialogar libremente con el Señor, dejar que nuestro corazón cante, rezar el rosario o utilizar otra forma de oración repetitiva, quedarnos ante el Señor sin decir nada en una actitud de simple disponibilidad o adoración, etc. Volveremos más adelante sobre estas diferentes posibilidades, que somos muy libres de utilizar según nos convenga.
Lo esencial, sin embargo, no es emplear tal o cual método, sino verificar cuáles son las disposiciones profundas de nuestro corazón cuando oramos. Son estas disposiciones íntimas, y no una técnica o una fórmula particular, las que garantizan la fecundidad de la vida de oración.
Lo que importa a fin de cuentas es que, cuando nos ponemos a orar, cuando utilizamos uno y otro procedimiento, todo se apoye en disposiciones interiores de fe, esperanza y amor.
Jacques Philippe- La oración camino del amor

sábado, 10 de noviembre de 2018

Llegó una pobre viuda. Por Raniero Cantalamessa,10 noviembre 2018

1 R 17, 10-16

Hebreos 9, 24-28
Marcos 12, 38-44


Un día, estando frente al arca del tesoro del templo, Jesús observa a los que allí echan limosnas. Se fija en una viuda pobre que deposita allí todo cuanto tiene: dos moneditas, o sea, la cuarta parte de un as. Entonces, se vuelve a sus discípulos y dice: «Os digo en verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba; ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir».
Podemos llamar a este domingo el «domingo de las viudas». También en la primera lectura se relata a historia de una viuda: la viuda de Sarepta que se priva de todo cuanto tiene (un puñado de harina y algo de aceite) para dar de comer al profeta Elías.
Es una buena ocasión para dedicar nuestra atención a las viudas y, naturalmente, también a los viudos de hoy. Si la Biblia habla con tanta frecuencia de las viudas y jamás de los viudos es porque en la sociedad antigua la mujer que se quedaba sola está en mucha mayor desventaja que el hombre que se queda solo. Actualmente no existe gran diferencia entre ambos; es más, dicen que la mujer que se queda sola se las arregla, en general, mejor que el hombre en la misma situación.
Desearía, en esta ocasión, aludir a un tema que interesa vitalmente no sólo a los viudos y viudas, sino a todos los casados, y que es particularmente actual en este mes de difuntos. La muerte del cónyuge, que marca el final legal de un matrimonio, ¿indica también el final total de toda comunión? ¿Queda algo en el cielo del vínculo que unió tan estrechamente a dos personas en la tierra, o en cambio todo se olvidará al cruzar el umbral de la vida eterna?
Un día algunos saduceos presentaron a Jesús el caso límite de una mujer que había sido sucesivamente esposa de siete hermanos, y le preguntaron de quién sería mujer tras la resurrección de los muertos. Jesús respondió: «Cuando resuciten de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas maridos, sino que serán como ángeles en los cielos» (Marcos 12, 25). Interpretando de manera errónea esta frase de Cristo, algunos han sostenido que el matrimonio no tiene ninguna continuidad en el cielo. Pero con esta frase Jesús rechaza la idea caricaturesca que los saduceos presentan del más allá, como si fuera una sencilla continuación de las relaciones terrenas entre los cónyuges; no excluye que ellos puedan reencontrar, en Dios, el vínculo que les unió en la tierra.
De acuerdo con esta perspectiva, el matrimonio no termina del todo con la muerte, sino que es transfigurado, espiritualizado, sustraído a todos aquellos límites que marcan la vida en la tierra, como, por lo demás, no se olvidan los vínculos existentes entre padres e hijos, o entre amigos. En un prefacio de difuntos, la liturgia proclama: «La vida no termina, sino que se transforma». También el matrimonio, que es parte de la vida, es transfigurado, no suprimido.
Pero ¿qué decir a quienes tuvieron una experiencia negativa, de incomprensión y de sufrimiento, en el matrimonio terreno? ¿No es para ellos motivo de temor, en vez de consuelo, la idea de que el vínculo no se rompa ni con la muerte? No, porque en el paso del tiempo a la eternidad el bien permanece, el mal cae. El amor que les unió, tal vez hasta por poco tiempo, permanece; los defectos, las incomprensiones, los sufrimientos que se infligieron recíprocamente caen. Es más, este sufrimiento, aceptado con fe, se convertirá en gloria. Muchísimos cónyuges experimentarán sólo cuando se reúnan «en Dios» el amor verdadero entre sí y, con él, el gozo y la plenitud de la unión que no disfrutaron en la tierra. En Dios todo se entenderá, todo se excusará, todo se perdonará.
Se dirá: ¿y los que estuvieron legítimamente casados con varias personas? ¿Por ejemplo los viudos y las viudas que se vuelven a casar? (Fue el caso presentado a Jesús de los siete hermanos que habían tenido, sucesivamente, por esposa a la misma mujer). También para ellos debemos repetir lo mismo: lo que hubo de amor y donación auténtica con cada uno de los esposos o de las esposas que se tuvieron, siendo objetivamente un «bien» y viniendo de Dios, no se suprimirá. Allá arriba ya no habrá rivalidad en el amor o celos. Estas cosas no pertenecen al amor verdadero, sino a la limitación intrínseca de la criatura.

jueves, 1 de noviembre de 2018

San Juan Pablo II a los jóvenes

"Recordad que nunca estáis solos, que Cristo está con vosotros en el día a día de vuestras vidas. Él os ha llamado y escogido para vivir en la libertad de los hijos de Dios. Acudid a Él en la oración y en el amor. Pedidle que os conceda el valor y la fuerza para vivir siempre en libertad. Caminad con Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida." SJPII

miércoles, 31 de octubre de 2018

REGALO DE DIOS. Relación Hombre-Mujer en el plan de Dios



San Juan Pablo II ha desarrollado enormemente la espiritualidad conyugal, superando una tradición que ha venido marcando a la Iglesia y mantenía la dicotomía entre cuerpo y espíritu. Desde este punto de vista, había una entrega a Dios más perfecta –la de los consagrados- y otra entrega a Dios que era como “mal menor” –la vida matrimonial-. Durante mucho tiempo, el acto sexual era considerado bueno en cuanto que resultaba imprescindible para perpetuar la especie y para que surgieran nuevos consagrados. Todavía hoy sigue pesando esta tradicción y, cuando pedimos por las vocaciones, parece que nos refiriésemos fundamentalmente a las vocaciones sacerdotales. Estamos atisbando una nueva era en cuanto al matrimonio cristiano como camino de santidad, como proyecto de Dios.
«La sexualidad es un don precioso de Dios que está al servicio del amor».
Es un don para expresar una comunión profunda entre dos personas y la entrega de todo su ser en un compromiso recíproco y permanente. La sexualidad es una sirvienta al servicio del rey, que el amor.
Dios nos creó cuerpo y alma. Ambas realidades no pueden crecer por separado. Han de integrarse en una única realidad que forma un “yo”.
En esto consiste nuestro crecimiento. Ello implica: 
- Aceptar nuestro cuerpo. Amar nuestro cuerpo. Aprender a conocerlo y dominar la sexualidad en cuanto impulso meramente carnal.
- Aceptar nuestra historia, nuestro pasado, nuestras limitaciones, las circunstancias que no hemos podido elegir. Acoger nuestra humanidad.
- Desear crecer íntegramente, pues somos cuerpo, mente y espíritu.
- Aceptar que tenemos una vida que implica libertad para elegir opciones diferentes.
- Sentirnos parte de una comunidad y no sólo individuos aislados. Sentido de pertenencia.

Por eso decimos que la sexualidad es un don doloroso en cuanto lleva consigo el sufrimiento que hace crecer y madurar afectivamente a la persona.
Estamos planteando una actitud contracultural, en una época en la que la sexualidad está totalmente trivializada por los medios de comunicación. Los niños y jóvenes reciben hoy el espejismo de una sexualidad fácil, sin responsabilidades y desvinculada de un compromiso con el otro, separada de la fecundidad. La sexualidad vivida de esta manera inconsciente, lleva a la decepción, al aislamiento, a la frustración y a la manipulación de la persona en cuanto que es usada como objeto de placer.
FAMILIA,
¡Sé lo que eres!
COMUNIDADE CANÁ

domingo, 28 de octubre de 2018

Encuentro Nacional de Jóvenes de la RCC 2018


¡¡INSCRIPCIONES ABIERTAS!!

Ya está aquí el ENJ (sí, ya no es ENC), ¡nuestro 


encuentro más esperado! Tenemos muchas ganas de 

veros a todos.

Madrid, 400 jóvenes, experiencias, amistades, 


novedad... 

¡Apúntate ya!

www.rccejovenes.es
 

sábado, 27 de octubre de 2018

LA INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO



La invocación al Espíritu Santo: Un bautismo en el Espíritu, una nueva Efusión


La Iglesia nos invita a implorar todos los días al Espíritu Santo... 
La forma tradicional para pedir el Espíritu Santo es invocar al Padre por medio de Cristo nuestro Señor, para que nos dé al Espíritu Consolador.

Jesús insiste en esta petición en su Nombre en el momento mismo en que promete el don del Espíritu de Verdad. Pero la oración más sencilla y la más directa es también la más tradicional: “Ven, Espíritu Santo”. (CIC 2670-2671)

“La efusión del Espíritu, es la experiencia típica que distingue el camino propuesto a los miembros de vuestros grupos y comunidades. Deseo de corazón que la Renovación en el espíritu sea en la Iglesia un verdadero gimnasio de oración y ascesis, de virtud y santidad... No os canséis de invocar con ferviente insistencia: ¡Ven, Espíritu Santo!¡Ven!¡Ven!”. (S.S. Juan Pablo II carta a Renovación 14 de marzo de 2002).

“Un “Bautismo en el Espíritu Santo” es la invasión del Espíritu Santo en el corazón del hombre unida al don de la experiencia consciente que el hombre alcance de estar lleno del Espíritu...esa Efusión del Espíritu se realiza de diferentes maneras... a través de la oración de fe que hace un grupo de personas..”. (Estatutos equipo nacional de RCCES, México 1997).

“Un Bautismo en el Espíritu Santo no es un sacramento, pero está relacionado con ellos, principalmente renueva de alguna forma las gracias recibidas en la iniciación cristiana.
La efectividad del Bautismo en el Espíritu en reactivar el Bautismo (sacramento de iniciación) consiste en: finalmente el hombre pone su parte -hace una elección de fe, preparada en el arrepentimiento- que le permite a Dios hacerlo libre y emanar toda su fortaleza. El don de Dios es finalmente “desatado” y el Espíritu puede fluir como una fragancia en la vida cristiana” (R.P. Raniero Cantalamesa, OFM Cap. Predicador de la casa Pontificia desde 1980).

miércoles, 24 de octubre de 2018

PASOS PARA HACER UN ESTUDIO BIBLICO


Si te has decidido ha comenzar tu estudio de la biblia, estas diez preguntas te pueden ayudar, es un método sencillo y fácil que te llevará por el camino de la santidad.


1. ¿Cuál es el tema general de este pasaje?
2. ¿Cuál es la lección principal que el pasaje enseña?
3. ¿Cuál es, para mí, el versículo más inspirador en este pasaje?
4. ¿Qué enseña este pasaje acerca de Dios?
5. ¿Encuentro en el pasaje algún ejemplo que debo seguir?
6. ¿Señala el pasaje algún pecado que yo debo confesar?
7. ¿Hallo en este pasaje algún error que debo evitar?
8. ¿Presenta el pasaje algún deber que necesito cumplir?
9. ¿Contiene el pasaje alguna promesa que debo reclamar?
10. ¿Consigna el pasaje alguna oración que debo hacer mía?



lunes, 22 de octubre de 2018

Formas de inclinar el cuerpo en la misa




En el rito romano actual hay dos clases de inclinación: de cuerpo o profunda, y de cabeza.
A) La inclinación profunda se hace doblando todo el tronco superior, desde la cintura, hacia delante.
Esta inclinación se hace:
1.- Al altar, todos los que se acercan al presbiterio, o se retiran, o pasan delante.
2.- En la oración “Purifica mi corazón”, que se dice antes de proclamar el Evangelio, si lo dice el sacerdote; o el diácono mientras recibe la bendición antes de proclamarlo.
3.- En las palabras “Y por obra del Espíritu Santo…” del Credo.
4.- En la oración “Acepta, Señor, nuestro corazón contrito” durante el ofertorio.
5.- En el Canon Romano, durante las palabras “Te pedimos humildemente”.
6.- El sacerdote, además, debe pronunciar las palabras del Señor, durante la Consagración, haciendo una inclinación.
7.- Los acólitos hacen la inclinación antes de acercarse a prestarle un servicio al celebrante (acercarle el misal, lavarle las manos, ponerle la mitra)
8.- También se requiere la inclinación profunda al Obispo, antes y después de la incensación.
Además, habrá que hacerla cada vez que los distintos libros litúrgicos lo ordenan expresamente.
B) En la inclinación de cabeza, únicamente se mueve la cabeza desde el cuello, sin que se mueva el tronco.
La inclinación de cabeza se realiza cuando se mencionan las tres Personas Divinas a la vez (por ejemplo, en la primera parte del Gloria) el nombre de Jesús, el nombre de María o el santo en honor a quien se celebra la misa. Textualmente dice la Instrucción General del Misal Romano en el núm. 275: “La inclinación de cabeza se hace cuando se nombran al mismo tiempo las tres Divinas Personas, y al nombre de Jesús, de la bienaventurada Virgen María y del Santo en cuyo honor se celebra la Misa.”
Cuando concurren el nombre de la Virgen María o al santo del día junto con el nombre de Jesús (por ejemplo, en la Plegaria Eucarística I), se sugiere hacer más profunda la inclinación al nombre de Jesús.
En principio esto es una obligación de los celebrantes; pero la Instrucción no lo menciona como obligación única de los sacerdotes. Por tanto, creo que los fieles también podemos y debemos hacerlo, como un signo de reverencia al Nombre de Jesús y de María, y a la Trinidad, lo que además nos ayudará a estar más atentos.
En la forma extraordinaria, además de hacer una inclinación de cabeza ante los nombres de Jesús, de María, del santo del día, o al mencionar juntas a las tres Personas Divinas, tiene que hacerse también cuando se menciona el nombre del pontífice reinante.
Esta práctica la usa S.E.R Mons. Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia y secretario del papa emérito Benedicto XVI, aún cuando celebra conforme al nuevo misal. Eso se puede apreciar en el siguiente video de una misa en la que concelebra con el papa Francisco y que, al decir su nombre, inclina la cabeza.

Tomado de:  @liturgia.papal.1