miércoles, 16 de mayo de 2018

viernes, 11 de mayo de 2018

LA SANA DESCONFIANZA EN NOSOTROS MISMOS NOS ACERCA A LA CONFIANZA EN DIOS


Este articulo se puede leer en: 
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miércoles, 9 de mayo de 2018

JESUCRISTO Y LA COMUNIDAD - IGLESIA PUEBLO EN MARCHA

JESUCRISTO


Jesús no viene a la comunidad desde fuera para bendecirla. Se esconde en el interior de esa comunidad, nos llama desde el interior. Hay que penetrar por la espesura de nuestras incapacidades. El pecado inicial de los miembros de una comunidad vela a Jesucristo, el crecimiento lo revela. Gracias a la comunidad, a los hermanos, puedo llegar un día a tener contracto con Cristo, que es el único santo, el único justo. La santidad no consiste en que Jesús nos dé vida sino en que nos da de su vida. Es su vida la que nos interesa. Ahí está el todo de la perfección. Él se goza en partirse y repartirse en comunidad. A nadie le extrañe que el culto cristiano por excelencia sea la fracción del pan.

La formación de hace años en los noviciados y escuelas de perfección ha padecido infecundidad porque se ha inculcado a los jóvenes la búsqueda de la perfección en sí mismos. Esa es la impresión, al menos, que yo saqué de aquellos tiempos. Pero la santidad no está en nosotros. Esta metodología engendra perfeccionismos. Las virtudes típicas de la disciplina y comportamiento no se identifican con la santidad. En este esfuerzo, uno trata de ser observante, cumplidor, modesto, obediente, buscando estas cosas en sí mismo, apoyado en su propia fuerza de voluntad, pues su experiencia espiritual todavía no da para mucho. Al final, esta pedagogía puede llevar a la frustración, entre otras razones, porque no hay suficiente gracia y amor en el intento.

Creo que la perfección ha sido muy instrumentalizada en beneficio del orden, de la disciplina y del sometimiento, como si fueran cosas idénticas o estrechamente unidas. A los maestros les venía bien este subterfugio porque les facilitaba su tarea. Lo cierto es que ese rígido empeño disciplinar engendra pasividad, a pesar de apariencias contrarias, porque crece de amor que es la fuerza vital más importante para el crecimiento. No es que hubiera mala voluntad en nadie; no se trata de eso. Era una forma de ser del momento, que ahora, ya sin excusas, debemos evitar. Lo mismo habría que decir de muchos rasgos maniqueos en los que se han visto envueltas la moral y las pedagogías que querían introducirnos en los secretos de la santidad. 

La santidad está en Jesucristo. Él es el único santo, el único justo, el único bueno. La santidad no se realiza desarrollando las buenas cualidades humanas que pueda tener un individuo, aunque queden a su vez perfeccionadas, sino recibiendo la vida de Jesucristo. «De su plenitud, todos hemos recibido gracia tras gracia» (Jn 1, 16). El talante para acoger esta gracia es muy distinto del frío y calculador que exige la disciplina. Hay que tener un corazón de bondad, sencillez y humildad. La santidad de Cristo nos viene por la comunidad de los hermanos y sus misterios y sacramentos.

En las grandes parroquias y en los grupos de devoción no se tiene suficiente contacto de los unos con los otros. Se viene a ofrecer un culto a Dios instalado cada uno en su propio yo. No se da la trabazón a no ser bajo mínimos, por lo que no pasan de ser mediocres escuelas de santidad. Ésta está ahí bloqueada sin poder desarrollarse en plenitud. Por eso la vida de la fe y todas las demás virtudes languidecen. Es que la santidad sólo acontece en comunidad. No es ésta, por lo tanto, un ornato o decoración, ni siquiera una condición «sine qua non»; la comunidad constituye la santidad. Sólo acontece ahí, sólo ahí se es cuerpo de Cristo, sólo ahí se recibe de su vida.

Cuando se entra en comunidad no se hace, como hemos dicho, para servirse de ella y chupar de sus contenidos mirándose una a sí mismo, sino para servirla. De esta forma, la comunidad, con el servicio de todos, crecerá y todos, como en un barco, llegaremos a puerto. Si hacemos de la comunidad un grupo de devoción nos aprovecharemos de ella, pero de una manera individualista. No creceremos, no iremos hacia la perfección y santidad que consisten en llegar con el grupo a donde Dios lo haya destinado. Algunos, por afán de ruines prácticas (Col 2, 18) hacen turismo entre los grupos, con lo cual no encontrarán la realidad, que es el Cuerpo de Cristo.

Decía el filósofo Ortega: «Yo soy yo y mi circunstancia». Yo y mi circunstancia me forman a mí. La circunstancia sin mí no existiría, pero yo sería también una pura abstracción sin circunstancia. Del mismo modo mi santidad está en mí y en mi circunstancia, es decir, en la comunidad. La santidad está en el amor, en el caminar juntos. ¿Cómo podría darse esto si no tengo alguien a quien amar? El amor sería imposible. Lo mismo la misericordia, el perdón. Sólo me quedaría aquello que en una falsa óptica se confunde a veces con la santidad: renuncia, sacrificio, continencia. Estas cosas se pueden vivir individualmente, por eso no constituyen la santidad.

La comunidad, pues, viene de Jesucristo. Allí está él, en medio. Jesús, que Espíritu vivificante, se hace presente donde actúa, así se manifiesta, ésa es su epifanía. A Dios sólo le conocemos por sus obras. La comunidad es la obra de Jesús. La comunidad es el éxito o el fracaso de Jesús. Este tema evoca en Pablo imágenes de boda: «Este misterio yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia» (Ef 5, 32). Jesús se ha casado con la pobre y quiere darle su vida, su rango, su calor. Quiere ofrendarla irreprochable, sin mancha ni arruga.

Descubriremos pues a Jesús en sus manifestaciones dentro de la comunidad: en la alabanza, en la acogida, en el compartir, en el rostro de los hermanos. Y, sobre todo, en el amor y la unidad. Estas son las dos expresiones más espirituales que puede haber en un comunidad. Jesús, se hace real en ellas. Él se goza en su propia obra, encuentra su plenitud ahí. Es importante dejarse hacer, no dirigir nosotros la obra, ser perseverantes. Nuestra gran vocación es la comunidad, para que Dios sea Dios y se pueda derramar con toda clase de dones y carismas en una gran misión salvadora y evangelizadora. Por lo demás, dentro de la propia comunidad carismática, está suficientemente articulada cualquier metodología de crecimiento. No hay que hacer nada especial o, mejor dicho, nuestra gran contribución se resume en tres palabras: fidelidad, perseverancia y obediencia a la comunidad. El que santifica es el Espíritu y él ira marcando los pasos a recorrer tanto para la comunidad como para los individuos. Tenemos suficiente experiencia de que ya lo va haciendo así. Somos un pueblo o comunidad en camino. Es necesario contar con la sensación de viaje, de ir progresando, de caminar hacia una meta. La aparición gloriosa está al final. La contemplación el el fin de todo.

Chus Villarroel
Crecimiento de la vida en el Espíritu


TOMADO DE: https://www.facebook.com/Veni-Cre%C3%A1tor-Santiago-680617438617937/

jueves, 19 de abril de 2018

EL POBRE VIVE LA FE


EL POBRE VIVE DE LA FE

El pobre se deja hacer, se deja conducir, ha entregado su vida al Señor. Toda la iniciativa le pertenece al Señor. No se siente protagonista ni de su propia historia ni del curso de los acontecimientos. No porque pase o se desentienda de ellos sino porque cree que la acción del Espíritu es real.


Este talante no significa pasotismo ni fatalismo sino disponibilidad. El pobre sabe que vivir desde la fe es compromiso, requiere estar atentos, dispuestos a la escucha. Pero la obra la lleva a cabo el Señor. A Él le pertenece la iniciativa, el curso de los acontecimientos y el fruto final de ellos. La única capacidad que le queda al pobre es la de frustrar la obra de Dios. En ese instante dejaría de ser pobre, pues asumiría iniciativas propias fuera de la obediencia.

«Estoy más segura de que todo lo que he hecho lo la hecho el Señor, que de mi propia existencia», le oí una vez a Teresa de Calcuta. He ahí un corazón pobre y vacío de sí mismo, que deja a Dios ser Dios. Y no precisamente un corazón descomprometido sino urgido por el máximo amor que sólo es posible en un corazón de pobreza. Todo lo que no sea dejarse conducir es aprovecharse de la fe. De ahí que en estos corazones se dé la máxima santidad, no debida a unas obras que les pertenecen sino a la total y amorosa disponibilidad. Ya no soy yo el que actúa sino Cristo en mí.

Desde que empecé a escribir sobre este tema me siento conectado con el corazón de María. Ella es la pobre por excelencia que vive de la fe y a la vez acepta el máximo compromiso. Cuando escuchó la palabra del Ángel no se le ocurrió decir: «Vale, acepto, haré todo lo que esté en mi mano. Colaboraré en esta obra santa de Dios». María era pobre, no se arrogaba tales pretensiones. Sabía de su profunda incapacidad. Le concedía el cien por cien de la obra al Señor. Simplemente respondió: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra». Se dejó hacer totalmente, por eso fue totalmente santa. Sé que digo la verdad en esto, porque un día, en una catequesis, después de leer a los niños el Evangelio de la Anunciación, se lo expliqué y les propuse esa falsa respuesta como hecha por María. Y varios niños protestaron: «Noo… no respondió así». Presentí que en el corazón pobre del niño había sintonía con el corazón pobre de María. Dios necesitaba su obediencia, no su colaboración.

Sólo el Espíritu Santo puede llevar a una persona al vacío total de sí mismo. Ningún ejercicio de humildad ni técnica humana nos pueden hacer pobres, disponibles y santos a este nivel. Ni el Espíritu Santo lo va a hacer en un día, por respeto a nuestra debilidad. Pero el crecimiento de la vida en el Espíritu requiere este vaciamiento y pobreza interior para poder asumir la iniciativa de Dios como hombres de fe. Fe es caminar hacia un monte y un lugar que reconoceremos después de haber llegado. Hasta entonces caminaremos guiados únicamente por la Palabra, sin consultar los cálculos del propio corazón.

No es fácil en un mundo informático como el nuestro, donde todo está calculado y programado al milímetro y cuyo éxito depende precisamente de ese cálculo y programación, conservar y acrecentar la pobreza de espíritu. Lo que es imposible para el hombre, no lo es para Dios. El Señor siempre hará sus renovaciones en la Iglesia suscitando comunidades de pobres en el espíritu que vivan de la fe, donde Dios pueda ser Dios. Donde escasee la fe y abunden los cálculos, aunque sea el centro de la Iglesia. Dios no podrá obrar sus maravillas.

Chus Villarroel
Crecimiento de la vida en el Espíritu


Tomado de: https://www.facebook.com/Veni-Cre%C3%A1tor-Santiago-680617438617937/

lunes, 16 de abril de 2018

FORMACIÓN EN EL MÉTODO DE NUEVA EVANGELIZACIÓN: ALPHA



Durante los días 13 y 14 de Abril se realizó en Rubí (Diócesis de Terrassa) el Entrenamiento Alpha.

En el participaron varios sacerdotes de la diócesis con sus colaboradores y algunas personas en representación de otras parroquias. Varios miembros del grupo de oración Kelaía  participaron en la formación y algunos colaboraron en diversos momentos del entrenamiento. 

La experiencia ha sido estupenda! mucho ánimo, muchas preguntas y respuestas, buen ambiente, café, comida y diversión.


jueves, 15 de marzo de 2018

ENTRENAMIENTO EN EL METODO DE EVANGELIZACIÓN ALPHA - Diócesis de Terrassa


Alpha ha resultado ser una potente herramienta dinamizadora de las parroquias en todo el mundo. Es sin lugar a dudas, un método que permite la interacción entre aquellos que buscan explorar las preguntas más grandes de la vida. No en vano 29 millones de personas han participado en Alpha en 169 países y ha sido traducido a 112 idiomas.
Los días 13 y 14 de Abril de 2018 tendrá lugar el ENTRENAMIENTO ALPHA organizado por el Equipo Nacional Alpha España y el grupo de oración Kelaía de la RCC (equipo
Alpha) de la Parroquia de San Pedro de Rubí. Este evento se realizará en las Instalaciones del Colegio Regina Carmeli de Rubí (Barcelona).
Más información e inscripciones en: http://spain.alpha.org/agenda/

lunes, 12 de marzo de 2018

Dos métodos para comenzar a leer la biblia


No es aconsejable comenzar desde el principio hasta el final, como hacemos al leer otro libro cualquiera o una novela. Aquí  dos opciones para comenzar a leer la biblia.

I. Plan de lectura comenzando por el Nuevo Testamento


1. 1ª Carta de San Juan (2 veces)
2. Evangelio de San Juan
3. Evangelio de San Marcos
4. Las pequeñas cartas de San Pablo: Galatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1ª y 2ª Tesalonicenses, 1ª y 2ª Timoteo, Tito, Filemón
5.    Evangelio de San Lucas
6.    Hechos de los Apóstoles
7.    Carta a los Romanos
8.    Evangelio de San Mateo
9.    1ª y 2ª Carta a los Corintios
10.  Hebreos
11.  Carta de Santiago
12.  1ª y 2ª Carta de San Pedro
13.  2ª y 3ª Carta de San Juan
14.  Carta de San Judas
15.  Apocalipsis
16.  1ª Carta de San Juan (3ª vez)
17.  Evangelio de San Juan (2ª vez)


¿Por qué comenzar por la 1ª carta de San Juan?  La primera necesidad de un cristiano es tener la certeza de su salvación. Es saber que Dios le ama y le ha elegido. Gratuitamente, sin ningún merecimiento. Dios te puso en la lista de esos a los que quiere salvar. ¡Fue una elección gratuita! ¡Amorosa! ¡Sin merecimiento! Saber eso nos da la certeza de la salvación. Y todo cristiano la necesita.

Leído todo el Nuevo Testamento, se puede empezar el Antiguo por los libros históricos, con atención especial a la vida de los Patriarcas, a la de Moisés y a la de David, y siguiendo la elección de Israel, el desarrollo de la Alianza, el contraste entre la infidelidad del pueblo y la eterna misericordia de Yahvé. 

Los Libros sapienciales y Los Salmos, a continuación.  Pasar a los Profetas y comprender ya en cierta manera sus distintos oráculos y visiones. 

Después de una lectura así, sería bueno hacer otra seguida lectura desde el principio hasta el final de toda la Biblia, la cual contribuiría a darnos una visión más clara del conjunto de la historia de la salvación.


   II. Plan semanal

SEMANA 1 SEMANA 14 SEMANA 27 SEMANA 40
1. San Marcos 1.1-20 1. Isaías 43.1-28 1. Éxodo 16.1-21 1. 1 Corintios 11.17-34
2. San Marcos 1.21-45 2. Isaías 44.1-28 2. Éxodo 16.22-36 2. Salmo 9
3. San Marcos 2.1-17 3. Isaías 45.1-19 3. Jueces 6.1-10 3. Salmo 10
4. San Marcos 3.1-19 4. Isaías 48.1-22 4. Jueces 6.11-35 4. Salmo 72
5. San Marcos 3.20-35 5. Isaías 49.1-26 5. 2 Samuel 9.1-13 5. Salmo 82
6. San Mateo 2.1-15 6. Isaías 52.1-12 6. 2 Samuel 19.9-23 6. Salmo 85
7. San Marcos 4.1-20 7. Isaías 52.13—53.12 7. 2 Samuel 19.24-43 7. Salmo 94
SEMANA 2 SEMANA 15 SEMANA 28 SEMANA 41
1. San Marcos 4.21-41 1. San Marcos 11.1-11 1. 1 Reyes 17.8-24 1. 1 Samuel 25.2-44
2. San Marcos 5.1-20 2. San Marcos 11.12-33 2. Isaías 40.1-17 2. Nehemías 5.1-19
3. San Marcos 5.21-43 3. San Marcos 12.1-27 3. Isaías 40.18-31 3. Amós 5.1-27
4. San Marcos 6.1-29 4. San Marcos 14.1-26 4. Isaías 41.1-20 4. Abdías 1-21
5. San Marcos 6.30-56 5. San Marcos 14.27-65 5. Isaías 63.7-19 5. Jeremías 22.1-23
6. San Marcos 7.1-23 6. San Marcos 15.1-32 6. Jeremías 46.13-28 6. Jeremías 23.1-22
7. San Marcos 7.24-37 7. San Marcos 15.33-47 7. Lamentaciones 3.1-33 7. Jeremías 23.23-40
SEMANA 3 SEMANA 16 SEMANA 29 SEMANA 42
1. San Juan 17.1-26 1. San Marcos 16.1-18 1. Ezequiel 11.14-25 1. Isaías 28.1-29
2. San Juan 1.19-51 2. Isaías 54.1-17 2. Ezequiel 20.33-44 2. Isaías 56.1-12
3. San Marcos 8.1-26 3. Isaías 55.1-13 3. Ezequiel 33.1-20 3. Isaías 57.1-21
4. San Marcos 8.27—9.13 4. Isaías 60.1-22 4. Ezequiel 36.1-15 4. Isaías 58.1-14
5. San Marcos 9.14-32 5. Isaías 65.17-25 5. Ezequiel 36.16-38 5. Isaías 59.1-21
6. San Marcos 9.33-50 6. Apocalipsis 21.1-27 6. Ezequiel 39.21-29 6. Isaías 61.1-11
7. San Marcos 10.1-16 7. Apocalipsis 22.1-21 7. Daniel 6.10-28 7. Isaías 62.1-12
SEMANA 4 SEMANA 17 SEMANA 30 SEMANA 43
1. San Marcos 10.17-34 1. 1 Pedro 1.1-25 1. Oseas 6.1-11 1. Miqueas 1.1-16
2. San Marcos 10.35-52 2. 1 Pedro 2.1-25 2. Oseas 11.1—12.1 2. Miqueas 2.1-13
3. Gálatas 1.1-24 3. 1 Pedro 3.8-22 3. Oseas 14.1-9 3. Miqueas 3.1-12
4. Hechos 9.1-25 4. 1 Pedro 4.1-19 4. Nahúm 1.1-15 4. Miqueas 4.1-13
5. Hechos 9.26-43 5. 1 Pedro 5.1-14 5. Efesios 2.1-22 5. Miqueas 5.1-15
6. Hechos 21.17-36 6. 2 Pedro 1.1-21 6. Hebreos 9.1-28 6. Miqueas 6.1-16
7. Hechos 21.37—22.21 7. 2 Pedro 3.1-18 7. Hebreos 10.1-18 7. Miqueas 7.1-20
SEMANA 5 SEMANA 18 SEMANA 31 SEMANA 44
1. Hechos 22.22—23.11 1. Hebreos 6.13—7.10 1. Salmo 103 1. Salmo 52
2. Hechos 26.1-23 2. Hebreos 1.1-14 2. Salmo 113 2. Salmo 46
3. Hechos 28.11-31 3. Hebreos 2.1-18 3. Hebreos 10.19-39 3. San Juan 8.31-59
4. San Marcos 12.28-44 4. Hebreos 3.1-19 4. Hebreos 11.1-22 4. Salmo 8
5. Levítico 19.1-18 5. Hebreos 4.1-13 5. Hebreos 11.23-40 5. Esdras 5.1-17
6. Deuteronomio 6.1-9 6. Hebreos 4.14—5.10 6. Hebreos 12.1-13 6. Esdras 6.1-22
7. Deuteronomio 6.10-25 7. Hebreos 5.11—6.12 7. Hebreos 12.14-29 7. Nehemías 8.1-8
SEMANA 6 SEMANA 19 SEMANA 32 SEMANA 45
1. San Juan 13.1-20 1. Éxodo 3.1-22 1. Efesios 5.3-20 1. Éxodo 35.1-29
2. San Juan 13.21-35 2. Éxodo 4.1-17 2. Efesios 5.21—6.4 2. Números 6.22—7.11
3. San Juan 21.15-25 3. Éxodo 6.1-13 3. Efesios 6.10-24 3. Números 7.12-89
4. Romanos 1.1-17 4. Éxodo 11.1-10 4. 1 Tesalonicenses 1.1-10 4. Deuteronomio 26.1-19
5. Romanos 8.31-39 5. Éxodo 12.1-28 5. 1 Tesalonicenses 2.1-16 5. Josúe 3.1-17
6. Romanos 12.1-21 6. Éxodo 12.29-51 6. 1 Tesalonicenses 2.17- 3.13 6. Josúe 4.1-14
7. Romanos 13.8-14 7. Éxodo 13.1-22 7. 1 Tesalonicenses 4.1-18 7. Malaquías 3.8-18
SEMANA 7 SEMANA 20 SEMANA 33 SEMANA 46
1. Romanos 14.1-12 1. Éxodo 14.1-25 1. 1 Tesalonicenses 5.1-28 1. 2 Corintios 8.1-24
2. 1 Corintios 1.1-17 2. Éxodo 14.26—15.27 2. 2 Tesalonicenses 1.1-12 2. 2 Corintios 9.1-15
3. 1 Corintios 13.1-13 3. Números 9.1-23 3. 2 Tesalonicenses 2.1-17 3. Filipenses 2.1-18
4. 1 Corintios 16.1-23 4. Deuteronomio 8.1-20 4. 2 Tesalonicenses 3.1-18 4. Salmo 50
5. 2 Corintios 1.1-11 5. Deuteronomio 28.1-14 5. 1 Timoteo 1.1-20 5. Salmo 75
6. Gálatas 6.1-18 6. Deuteronomio 30.1-20 6. 1 Timoteo 2.1-15 6. Salmo 92
7. Colosenses 3.1-17 7. Salmo 105 7. 1 Timoteo 3.1-16 7. Salmo 95
SEMANA 8 SEMANA 21 SEMANA 34 SEMANA 47
1. Salmo 34 1. Génesis 15.1-21 1. 1 Timoteo 4.1-16 1. Salmo 96
2. Salmo 36 2. Génesis 18.1-15 2. 1 Timoteo 5.1-16 2. Salmo 97
3. Salmo 62 3. Romanos 4.1-25 3. 1 Timoteo 5.17—6.2 3. Salmo 98
4. Salmo 63 4. Gálatas 3.1-18 4. 1 Timoteo 6.3-21 4. Salmo 99
5. Salmo 91 5. Hechos 1.1-26 5. 2 Timoteo 1.1-18 5. Salmo 100
6. Salmo 107 6. Colosenses 1.1-23 6. 2 Timoteo 2.1-13 6. Salmo 108
7. Salmo 138 7. Ezequiel 37.15-28 7. 2 Timoteo 2.14-26 7. Salmo 145
SEMANA 9 SEMANA 22 SEMANA 35 SEMANA 48
1. Hebreos 13.1-19 1. Hageo 2.1-22 1. 2 Timoteo 3.1-17 1. Salmo 146
2. 1 Juan 3.11-24 2. Jeremías 16.1-21 2. 2 Timoteo 4.1-22 2. Salmo 147
3. 1 Juan 4.7-21 3. Jeremías 29.1-14 3. Tito 1.1-16 3. Salmo 148
4. San Mateo 6.1-18 4. Jeremías 30.1-24 4. Tito 2.1-15 4. Salmo 149
5. Salmo 51 5. Romanos 8.1-17 5. Tito 3.1-15 5. Salmo 150
6. Salmo 33 6. Romanos 8.18-30 6. Salmo 1 6. Jeremías 33.1-13
7. San Lucas 18.1-14 7. Romanos 15.1-13 7. Salmo 19 7. Jeremías 33.14-26
SEMANA 10 SEMANA 23 SEMANA 36 SEMANA 49
1. Hechos 4.1-31 1. Hechos 2.1-21 1. Santiago 1.1-18 1. San Lucas 21.5-38
2. Efesios 1.1-23 2. Hechos 2.22-47 2. Santiago 1.19—2.13 2. Salmo 24
3. Efesios 3.1-21 3. Hechos 4.1-22 3. Santiago 2.14-26 3. Salmo 122
4. Filipenses 1.1-11 4. Hechos 4.23-37 4. Santiago 3.1-18 4. Salmo 124
5. Filipenses 4.2-23 5. Hechos 11.1-18 5. Santiago 4.1-17 5. Salmo 126
6. Colosenses 4.2-18 6. Hechos 15.1-21 6. Santiago 5.1-20 6. Salmo 127
7. 2 Crónicas 30.1-12 7. Hechos 15.22-41 7. Job 28.1-28 7. Salmo 128
SEMANA 11 SEMANA 24 SEMANA 37 SEMANA 50
1. 2 Crónicas 30.13-27 1. Hechos 16.1-15 1. Salmo 37 1. Malaquías 3.1-4
2. Esdras 9.5-15 2. Hechos 16.16-40 2. Salmo 39 2. San Lucas 3.1-20
3. Nehemías 1.1-11 3. Hechos 17.1-15 3. Salmo 49 3. San Juan 3.1-21
4. Ester 4.1-17 4. Hechos 17.16-34 4. Salmo 139 4. San Juan 3.22-36
5. Job 17.1-16 5. Hechos 18.1-28 5. 1 Corintios 1.18-31 5. Isaías 11.1-9
6. Daniel 9.1-19 6. 1 Corintios 12.1-11 6. 1 Corintios 2.1-16 6. Isaías 12.1-6
7. Jonás 2.1-10 7. 1 Corintios 12.12-31 7. 1 Corintios 3.1-23 7. Isaías 35.1-10
SEMANA 12 SEMANA 25 SEMANA 38 SEMANA 51
1. Habacuc 1.1-17 1. Gálatas 5.1-26 1. Proverbios 1.1-33 1. Sofanías 3.8-20
2. Habacuc 2.1-20 2. Efesios 4.1-16 2. Proverbios 3.1-35 2. Zacarías 9.9-17
3. Habacuc 3.1-19 3. Efesios 4.17—5.2 3. Proverbios 4.1-27 3. Isaías 7.10-25
4. Salmo 27 4. San Juan 14.1-14 4. Proverbios 8.1-36 4. Isaías 9.2-7
5. Salmo 28 5. San Juan 14.15-31 5. Proverbios 9.1-18 5. San Lucas 1.1-25
6. Salmo 31 6. San Juan 15.1-17 6. Proverbios 10.1-32 6. San Lucas 1.26-56
7. Salmo 38 7. San Juan 15.18—16.4a 7. Proverbios 11.1-31 7. San Lucas 1.57-80
SEMANA 13 SEMANA 26 SEMANA 39 SEMANA 52
1. Salmo 40 1. San Juan 16.4b-33 1. Proverbios 24.1-34 1. San Lucas 2.1-20
2. Salmo 41 2. 1 Juan 5.1-21 2. Proverbios 25.1-28 2. San Juan 1.1-18
3. Salmo 42 3. Ezequiel 2.1—3.11 3. Proverbios 26.1-28 3. San Lucas 2.21-40
4. Salmo 43 4. Ezequiel 3.12-27 4. Proverbios 27.1-27 4. San Juan 2.1-12
5. Salmo 44 5. Ezequiel 37.1-14 5. Proverbios 28.1-28 5. Apocalipsis 1.1-20
6. Salmo 121 6. Joel 2.28—3.8 6. Proverbios 29.1-27 6. Apocalipsis 4.1-11
7. Isaías 42.1-20 7. Salmo 32 7. Proverbios 30.1-33 7. Apocalipsis 7.9-17
Apocalipsis 19.1-10

miércoles, 24 de enero de 2018

Adoración y Evangelización (Sabadell)

Llamados por Jesucristo y enviados por El, venciendo nuestros temores pusimos "Una Luz en la Noche" en los alrededores de la Parroquia Sagrat Cor de Sabadell

Gracias Señor por confiar en nosotros